viernes, diciembre 26, 2003

Pasando el polvo a la agenda

Es increible la cantidad de cosas que tiende a almacenar el ser humano. Creo que debe de ser algo genético, porque, salvo excepciones, todas las personas que conozco tienden a almacenar todo tipo de objetos "por si acaso hacen falta algún día". Yo me incluyo por supuesto.
Un buen ejemplo de esto es la agenda de un teléfono móvil. Los nuevos terminales tienen cada vez más capacidad de almacenamiento, tanto para melodías (uauh!, no puedo esperar, deseo escuchar corazonnn lattino cuando me llamen mis amigas!!) como para imágenes (en color y sacadas instantáneamente gracias a la minúscula cámara digital que llevan incorporada. Inclinémonos todos, definitivamente nuestra sociedad no tiene parangón) como para números de agenda (creo que ya van por 300 entradas, ni las páginas amarillas oiga).
Y es que la cantidad de teléfonos que van encontrando su hogar en las entrañas electrónicas de nuestros juguetes de bolsillo aumenta en progresión geométrica. Y cuando hay que descorrer las cortinas y subir las persianas (porque al intentar meter el teléfono de esa tía que está tan buena el terminal nos dice que tenemos la agenda llena), nos encontramos con que hay inquilinas entradas que pertenecen a gente a la que hace años que no vemos, y a la que con suerte mandamos un sms navideño al año (en otra entrada hablaré de esos maravillosos y personalizados sms que te saturan el movil en navidades de mano de amigos que tienen más deseo de felicitar las navidades que tiempo para hacerlo).
Y la verdad es que es triste reconocerlo, pero en mi caso ha costado 45 minutos reducir la lista de 150 a 127 entradas, entradas que almacenan teléfonos que no borras por si acaso vas alguna vez a esa ciudad a 500 km. para tener a alguien a quien llamar, por si a fulanito se le ocurre llamar para que sepa quien es, por si acaso tengo que llamarles por si hay una kedada, y otras profundas razones. Y todavía me da dolor de conciencia haber borrado algunos teléfonos. Esto es para una viñeta de Forges. Que triste.

sábado, diciembre 13, 2003

Diciembre

Vamos a ver si con un poco de suerte el tiempo decide andar un poquito más deprisa por el sendero de la vida y se termina este año de una vez. No es que crea que las cosas cambien simplemente por descolgar un calendario y colgar otro en la pared, pero el fin de año siempre se toma como una oportunidad de ruptura con lo anterior, como un momento en el que empezar de nuevo es más sencillo, en el que las cosas parecen más accesibles. Y deseo con locura que ese momento llegue pronto. En la cartera me queda cerca de un euro para todo lo queda de mes. No es broma.

He agotado todos mis recursos, lo que en principio no es tan malo, pero los he agotado un mes antes de lo previsto. Y todo esto sabiendo que es posible, incluso probable, que no me vuelvan a llamar de la universidad. La idea de hacer sesiones intensivas de pesas y de prostituime en la Gran Vía madrileñ:a va tomando un atractivo que no esperaba que tomase. Estoy desesperado.

Pero no todo pinta tan malo. El otro día descubrí algo interesante y maravilloso, y es ni más ni menos que, a mis 24 septiembres, sigo siendo un tío joven. Algunos es posible que se mofen de esto, o en mejores casos, que no lo entiendan, pero para mí ha sido ver de repente el cielo abierto. Ha habido mucha gente a lo largo de bastante tiempo que me han comentado que no parecía tener la edad que tenía, dejando aparte consideraciones físicas (dos autopistas en la frente), y es verdad. Y creo que ese mecanismo arranca del pasado, de muy atrás, de cuando la única manera que tenía de ser distinto era adoptar pautas de comportamiento pseudoadultas. Gracias a ese mecanismo me he perdido bastante cosas... cosas que me gustaría haber vivido. Pero como eso sería llorar por la leche derramada voy a evitar pensar en ello y voy a aprovechar que aun tengo esta edad para disfrutar de la vida y de las personas.

Aunque pueda parecer increible, ese simple detallito, ese simple chip cambiado, ha cambiado la forma en la que veo el mundo. Es un regalazo que me ha dado la vida a cambio de mucha tristeza, de un ordenador portátil, de perder el amor de una persona y un montón de vivencias. Pero ha merecido la pena. Es algo que puedo compartir con los que me rodean. A partir de ahora tendré más sencilla la tarea de arrancarles sonrisas o de hacer que se sientan más a gusto. Ahora mismo solamente provoco tristeza, pena, y otra serie de cosas no demasiado positivas en la gente. Y creo que va siendo hora de hacer que eso cambie. Poco a poco, pero sin pausa.

domingo, noviembre 23, 2003

Se terminó

Vacío... todo ha quedado vacío.

Nírmen y yo lo hemos dejado... lo hemos dejado aparcado hasta que ella se aclare con sus sentimientos. Para mí está muy claro: ya no me ama. Es posible que ahora mismo haya otras prioridades en su vida, y no la culpo. Tiene que luchar por ella misma. Lo sé... pero es que uno nunca está preparado para que le digan estas cosas.

No. No la culpo. No podría hacerlo. Cada vez que veo mi vida, mi casa, mi pelo, mi cuerpo, mis ojos, mi cara, mi eterna y descoyuntada barba... cada vez que me atrevo a mirar lo que soy sin tapujos no puedo por menos que preguntarme cómo es posible que quiera alguien estar conmigo, que pueda alguien enamorarse de mí. Nírmen es una chica excepcional, por muchas razones, entre otras la de haberme aguantado durante más de tres años.

Ella era el último de los pilares que quedaba por echar abajo. Ahora mismo mi vida es un solar lleno de escombros. Todo se ha venido abajo, no queda nada por tirar, nada por derruir, nada... vacío. Todo ha quedado vacío.

martes, noviembre 18, 2003

Meditación acerca de lo humano de lo divino y de lo inhumano de lo humano

Algunas veces pienso que realmente esto no tiene ni pies ni cabeza.

El domingo me robaron el ordenador portátil deltante de mis narices y de las de todos los amigos del canal Tierra Media. Pensaba que iba a estar peor. Hay documentos que no podré recuperar nunca, cantidad de proyectos que solamente estaban ahí y en la llave de memoria USB que me robaron porque estaba dentro de la maleta.

Nunca antes me habían robado nada, ni siquiera de pequeño. Claro, 24 años en este ciudad y que no le roben nada a uno... al final la vida siempre tiende al equilibrio, y la primera vez que me roban se llevan algo que vale 1400 euros y una generosa parte de mi confianza. Lamento más lo segundo que lo primero.

Bueno, como me dice todo el mundo ultimamente (después de decir algo acerca de la putada que es, y de la cantidad de hijos de puta que hay sueltos por ahí): hay que seguir para adelante con lo que hay. En mi caso con lo que no hay.

Aunque no puedo por menos que admirar a la persona que se llevó mi maleta negra. Tiene su mérito llevarse algo rodeado por diez personas sin que nadie se dé cuenta. Si le viese le estrecharía la mano. Justo antes de cortársela (la mano claro) para que no pudiese volver a hacer nada parecido a personas que solamente somos culpables de vivir en este mundo que cada vez orbita más lejos de su sol, de tener pensamientos de plástico y metal, ilusiones de humo, y sueños construidos con espejos.

Era un bonito juguete. Siempre me lo tomé como eso, como un juguete bonito y útil, una herramienta que me servía para hacer mejor lo único que sé hacer, que es intentar hacer la vida un poco más sencilla a las personas que comparten conmigo esta parcelita de Tierra llena de cantos rodaos y agujeros traicioneros donde hemos ido a aterrizar.

Pero en fin... parece que cuando el junco de la vida se tuerce lo hace de verdad, y que para volver a ponerlo vertical hace falta sangre, sudor, lágrimas y un sinfín de puertas de atrás que conduzcan a partidas de rol, tabaco, sexo, internet... cualquiera de las cosas buenas que al abusar de ellas mutan en los inhibidores de voluntad y pensamiento que nos ofrece La Sociedad a cambio del ínfimo precio que es bombardearnos con bocas profidén, cuerpos Danone, mentes maravillosas y conjuntos de bocas, cuerpos y mentes, todos ellos absurdamente felices, a todas horas para recordarnos nuestras manchas dentales, nuestros cuerpos de modelo que Rubens o del Greco y nuestra mente incapacitada de darnos alguna respuesta que nos sirva.

Hurra hurra por el culmen de esta nuestra civilización. Hurra hurra porque el resto del camino será cuesta abajo.

viernes, noviembre 14, 2003

Les Luthiers

De nuevo lo volvieron a hacer.

Ayer fuimos a ver a ese repóker de ases del humor, de la música y del canto. De nuevo volvieron a arrancarnos lágrimas de risa, a hacernos que nos olvidásemos de que de puertas del teatro para afuera hace falta un sentido del humor un tanto especial o una muralla muy alta para no caer en el desánimo, de que realmente la genialidad es posible y de que es igualmente posible compartir los frutos que salen de ese árbol de cinco raices.

Fue impresionante. Me encantó. Incluso tuve el placer de estrecharle la mano al Sr. Jorge Maronna, que salió despué del espectáculo.

¿Cómo es posible que la genialidad individual de cada uno de estos caballeros se haya juntado y mezclado para dar ese Ente que todos conocemos como Les Luthiers?

A lo mejor, después de todo, Dios sí que existe. En realidad no lo sé. Pero si existiera, tengo la sospecha de que se reiría mucho con cualquiera de sus shows, y que los contrataría como humoristas personales, que el sentido del humor por allá arriba sospecho que brilla por su ausencia.

Cuando tienes la sensación de que no hay nada a lo que sacarle punta, de que incluso con las imperfecciones humanas son irrelevantes cuando miras el conjunto, de que ves algo terminado, todo esto al mirar cualquier obra igualmente humana, yo no dudo en decir "Esto es todo lo que hay, no se puede ir más allá, esto es perfecto."

Ese es el sentimiento que nace al leer la novela de la vida y encontrar estas cinco señales de punto y seguido que dan sentido a todas las frases de su alrededor. Eso y más cosas. Nunca habrá otros como ellos.

Jorge, Marcos, Carlos, Carlitos, Daniel... Ernesto y Gerardo. Permitidme que os nombre familiarmente por una vez. Sois inigualables... Gracias.


jueves, agosto 28, 2003

Portátil nuevo

Venga, estoy harto. Vamos a poner una entrada que no sea deprimiente. Me he comprado un portátil nuevo y estoy encantado con él. Es bastante armatoste y pesa mucho, pero es una máquina preciosa y potente. Cuando le compre una nueva batería y termine de hacer la migración a Linux ya será la pera.
Estas entradas las estoy escribiendo desde el portátil. No me termino de acostumbrar al teclado, pero espero que solamente sea cuestión de tiempo.

Por cierto, esto de tener que poner los acentos en código es un asco. Ya les vale a los de Blogger.

SMIAL Y STE

Algunas veces me pregunto porqué la gente de la STE se comporta de la forma en que lo hace. Es posible que el hecho de que agruparse en conjuntos más o menos grandes haga que las personas varíen su comportamiento, hasta alcanzar cotas realmente increibles de ansia de poder, presunción, prepotencia y otros maravillosos valores tan vigentes hoy en día. Definitivamente la STE saca lo mejor y lo peor de las personas.

El hecho de que en Hammo esté pasando lo que está pasando es sintomático de algo más grande, pero no sé exactamente lo que se avecina. Evidentemente se acerca un cambio grande para la STE, y es posible que ese cambio venga dado por las acciones de la que seguramente sea la nueva CP.

Es la primera comisión permanente que está conformada por miembros de distintos smiales, miembros que, por otra parte, llevan mucho tiempo en la sociedad y cuentan con el apoyo y la confianza de bastante gente. Ahora bien, quién sabe cómo se van a comportar cuando estén en el poder. Va a ser la primera CP con verdadero poder ejecutivo.

Son personas sensibilizadas con el funcinamiento de la STE y seguro que tienen muchos proyectos e ilusiones para la sociedad, pero veo venir que su forma de hacer las cosas va a disgustar a un sector bastante grande de ella. Preveo dos caminos: el primero pasa por que la CP potencie una determida forma de hacer las cosas que nos asemeje a otras sociedades Tolkien del mundo, que gire un poco hacia una clásica sociedad literaria dejando más de lado las actividades lúdicas. Esto seguramente haga que mucha gente que está en la STE gracias , entre otros factores, a que existen esas actividades se enfade, y en muchos casos que se marche. Y la otra posibilidad es que la nueva CP siga la linea de la antigua, con lo que cabreará al sector que espera de ella un cambio. Se mire por donde se mire veo venir que dentro de poco habrá conflictos graves. Espero equivocarme.

A mí todo esto en realidad me debería dar igual. Ya no soy miembro de la Sociedad Tolkien y no pienso volver a corto plazo. El único vínculo que me sigue uniendo a ciertas personas de la STE es sencillamente que son especiales y que las quiero. No quiero volver a meterme en malos rollos por culpa de la sociedad y de que a cierta gente dentro de ella le guste jugar a ser un político. Entonces... ¿qué hago pensando en estas cosas?

No sé a quien quiero engañar. Me sigue importando el smial, aun a pesar mío. Es difícil parar una trayectoria de años. Es posible que lo que haga sea quedarme en la sombra, echar un cable a los que quieran montar cosas y ver el funcionamiento del smial desde la distancia. Es posible que mi malestar venga de que en mi día me involucré demasiado en el funcionamiento de este grupo de colegas (aquí y ahora Hammo no es otra cosa). Es posible que esté totalmente equivocado. Hay tantas cosas que son posibles...

martes, julio 15, 2003

Algunas veces parece como si el tiempo no hubiese pasado.
Ahora mismo está durmiendo en mi sofá una dama a la que hacía cantidad de tiempo que no veía. Año y medio. Pensaba que todo sería igual que hace tiempo... pero ni ella es la misma, ni desde luego yo tampoco soy el mismo.

Esta chica es especial. Vive en Barcelona, tiene un año más que yo y seguramente está aun más desencantada que yo con la gente.

Compartimos... tuvimos la oportunidad de compartir nuestra mutua afición por Tolkien, con numerosos amigos del canal de IRC #Tierra_Media. Gracias a eso pude ver y conocer cosas que hasta ese entonces eran desconocidas para mí. Amistad, camaradería, magia, juerga... todo era perfecto. Demasiado bonito para ser verdad. Acabó. Simplemente. Y ahora todo es distinto.

¿Por qué ha venido a mi casa? ¿Por qué a Madrid? ¿Qué es lo que busca? Seguramente lo que buscaría yo si subiese a Barcelona... es posible. Es una chica inteligente, sabe que esto nunca será lo mismo, ni aquello tampoco. ¿Verme? Evidentemente.

Aun me acuerdo de aquella primera vez en la que entre a la página de canal. Me acuerdo de lo que leí y también de lo que sentí. No lo sé... pero es poco probable que vuelva a sentir nada parecido.

Puede parecer una tontería... pero es mi herida más honda en lo que a las personas y colectivos se refiere. Y todo porque no fui lo suficientemente inteligente como para prever lo que pasaría si no bajaba a la tierra. Creo que voy a dejar de escribir. Aparte de que no me apetece nada remover viejas historias que ya pasaron, probablemente nadie me entienda al leer lo que estoy escribiendo ahora.

sábado, junio 14, 2003

Concierto de Iron Maiden en Las Ventas

Son curiosas las formas en las que la vida te pone delante las aventuras. Un jueves por la mañana un compañero de curro me comenta de pasada que ese día, a las diez de la noche actúan los Maiden en Las Ventas y que la cosa promete. Yo pongo cara sincera de pena y le digo que de haberlo sabido habría pillado una entrada. Pasan perezosamente las horas, salimos del curro y cuando llego a casa resulta que me llama este chaval, me dice que uno de los que iba a ir ha fallado, y que si quiero que puedo ir. ¡De puta madre! No puedo esperar.

Diez de la noche, Las Ventas. Hasta la bola de gente (cada vez menos con pelo largo) que luce camisetas en su mayoría negras con el anagrama del grupo. Nos metemos en la arena, donde realmente la cabeza se lo pasa bien, aunque las piernas se quejen a gritos y esperamos... esperamos un poco más, apagan las luces y... ¡SÍ! Allí están, veinticinco años después de haber fundado el grupo. Pero ahí siguen.

Fuera coletero, fuera camiseta y fuera vergüenza. Dos horas seguidas de concierto, dos horas seguidas de botes y de gritos, de aplausos y de manos levantadas, de catarsis colectiva al son de las notas arrancadas de tres guitarras eléctricas, un bajo y una batería. La gente acompaña las letras cuando puede, y cuando no puede lo intenta. Un compañero trae cerveza, bendita sea. Sigamos botando y sudando. Estoy empapado, hace un calor que derrite las muelas, pero es algo que quería vivir desde hace mucho. No me decepciona, sonrío y sigo botando, cantando letras que no me sé, y levantando brazos para saludar a esos adalides del ruido rítmico, de la música silenciosa a golpe de decibelio, y del grito al cielo, que son Iron Maiden. Muy bien chavales, muy bien.

Acaba la cosa y hacemos cerco en torno a un colega que se estaba liando algo en mitad de la arena, por aquello de que no le empujen, mientras comentamos el concierto. Hay poco que decir, todavía estamos jadeando y casi sin voz. Mis zapatos de vestir (también yo tengo unas ideas) están llenos del polvo y la arena de Las Ventas, igual que mis viejos vaqueros y mi camiseta de Star Wars que llevo colgada de la riñonera. Otra cerveza, que es rapidamente apurada mientras cruzamos la M-30 por el Puente de Ventas. Ha sido la ostia.

jueves, junio 12, 2003

Curso de Tantra

Este fin de semana pasado, desde el viernes hasta el domingo asistí a un curso de Tantra en un pequeño pueblecito de 100 habitantes (y dos iglesias ;) situado en Navarra. El pueblo se llama Azcona y está relativamente cerca de Estella. Y a la entrada del pueblo hay una casa preciosa, de tres plantas, con un jardín precioso y una piscina. Y una sala enorme con suelo de corcho y ventanas grandes. Es aquí donde ha sido el curso.

Ha sido maravilloso. Indescriptible, nunca había sentido nada parecido. Aunque a lo mejor hay alguien que no sabe lo que es el Tantra... mmmm... dificil de explicar, pero vamos a intentarlo. Por decirlo burdamente, Tantra es lo que resulta que mezclar el sexo con la meditación, el arte del sexo consciente. En realidad es una forma de vida, con cantidad de ejercicios y cosas maravillosas e interesantes, pero la base (y por lo que es conocido) es puramente sexual. Dicen que una pareja tántrica puede estar horas seguidas haciendo el amor. Esta simple frase ha conseguido que bastante gente entre al Tantra deseando vigorizarse sexualmente y se han encontrado con que realmente es lo menos meritorio y placentero. Sobre el Tantra habría mucho que decir, y desde luego, lo que hubiere que decir sería para hacerlo en persona.

Y ¿cómo es que me ha dado por hacer un curso de Tantra? Bueno... eso es algo un poco más personal. Bastante personal de hecho. Baste decir que lo he hecho para poner un poco de consciencia por ahí abajo, que siempre viene bien. Por diversas circunstancias que ahora no vienen al caso, resulta que cuando estoy con una señorita, nunca salgo satisfecho de la relación sexual. Y este finde me han dado una clave que podría ayudarme... podría ayudarme mucho.
Ah, con los chicos también me sucede, de manera que esa no es la solución ;)

miércoles, junio 04, 2003

Soneto de un marinero enamorado

Mi mente falla ahora, me hago viejo.
Lo que vos querais darme yo recibo.
Caminando con pie cansado vivo.
Pero de su recuerdo no me alejo.

Orgulloso sobre un lago de espejo.
Alto y blanco, como gran cisne altivo.
Como vos, de un bello superlativo.
en el atardecer color bermejo.

Como nacido del suelo un palacio
hecho de piedra blanca dura y fría.
La más alta torre en mitad del patio.

Y en lo alto una bella celosía.
Una blanca mano asoma despacio.
Allí arriba estáis vos, princesa mía.


De acuerdo... no es demasiado bueno, pero os aseguro que está escrito con el corazón. Y a fin de cuentas soy marinero, no poeta.

martes, junio 03, 2003

Las pipas de agua

Pues nada, como prometí voy a hablar de esos maravillosos objetos que salen en las ilustraciones detrás del jeque de turno. Para aquellos que no lo sepan, la pipa de agua (o cachimba) se llama así porque el filtro que se usa es precisamente el agua (o whisky, vodka, ron...), situada en la parte inferior. Este curioso y efectivo sistema hace que el humo llegue más fresco a la boca, y también que al fumar la pipa ésta suene como una cafetera. El tabaco, habitualmente muy aromático y húmedo, se situa en la cazoleta de la parte superior, y encima de éste se coloca un carbón especial encendido, encargado de tostar (que no quemar) el tabaco.

Curiosamente, estas pipas suelen tener más éxito entre los no fumadores que entre los que fuman cigarrillos habitualmente, llegando hasta extremos de que aquellos se apoderan de la manguera (tubo de material elástico con boquilla por donde se aspira el humo) y no la sueltan ni a la de tres. Como nota informativa os comento que siempre se debe aspirar y NUNCA se debe soplar, porque entonces el agua de la parte inferior subirá a presión apagando el tabaco, el carbón, y de paso encharcando todo lo de alrededor. Creedme que no es agradable.

Una pipa colocada en el centro de un grupo no demasiado nutrido de personas suele ser protagonista de veladas muy gratificantes, donde la conversación fluye a raudales en el inicio de la misma; conforme pasa el tiempo se va ralentizando paulatinamente hasta alcanzar un ritmo de alrededor 3 - 5 segundos entre frase y frase, merced al influjo relajante de la pipa, influjo relajante que, dicho sea de paso, afecta tanto a los que fuman como a los que no, dado que la cantidad de humo que desprenden las pipas de agua es abundante. Es recomendable que, en caso de saber que vamos a una casa equipada con uno de estos dispositivos, llevemos los avíos indispensables para dormir, porque la fase de apalancamiento que sigue al hecho de fumar dos o tres pipas suele ser terminal.

Algunos avispados lectores habrán adivinado o supuesto que en la parte superior de la pipa se puede poner algo que no sea tabaco. Están en lo cierto. Pero desde aquí, alguien avalado por la experiencia os anima a no exagerar: una combinación de algo ilegal en la parte superior y algo legal, pero alcohólico en la parte inferior es capaz de tumbar a un elefante.

Y por último solamente me queda alabar las dotes decorativas de las pipas de agua, con sus platos, sus colores, y su plata de pésima calidad. Es algo que siempre queda bien en cualquier rincón. Desde aquí os animo a adquirir (o a convencer a que alguien lo haga por vosotros) una pipa de agua. Es algo maravilloso.

lunes, junio 02, 2003

Bueno, ahora que he hecho inventario de estos dos meses, pródigos en profundidad y propensos a extensos monólogos socráticos, voy a hablar de algo intranscendente... mi fin de semana:

Viernes: Celebramos que Cándido (un compañero del curro) por fin se ha sacado la plaza de funcionario del estado. Hay comida y bebida a mansalva, risas y cantidad de buen rollo. Este departamento es la caña, aparte el único de todo el Centro de Cálculo en el que se permite fumar. Le he regalado una pipa a Cándido, mi primera y preferida, amen de un atacador, un paquete de tabaco de cereza, y todo mi cariño. Eso en el curro, que luego seguimos en un bareto próximo a Cuatro Caminos. Luego acompañé a casa a otra amiga del curro y al llegar, después de hacer compra en el AhorraMás hacemos una mezcla extraña (no me acuerdo del nombre) pero que estaba de muerte. La receta es: una botella de ginebra, un kilo de miel, dos litros de agua, y el zumo de un kilo de limones exprimido, todo mezcladito y removido. Buenísimo. Luego permití que ella y su novio me machacasen sin compasión al Tekken 4. Vuelvo a mi casa a dormir que mañana hay algo especial, y pasado es el cumple de este chico.

Sábado: Compro una pipa de agua (hablaré de ellas otro día) para regalársela a un amigo que cumple años el domingo, preciosa. Cojo la Renfe y llego a la estación de Las Rozas donde me espera Cándido. Comemos en su casa, con sus padres (muy majos) y su hermana (muy guapa) una paella (buenísima), especialidad de la casa (muy grande). Partimos luego hacia un pueblecito llamado Fresnedilla de la Oliva, al lado de Valdemorillo. Nuestros compañeros de viaje nos siguen, hasta que se pierden. Volvamos a buscarlos. Finalmente llegamos allí sobre las cuatro de la tarde, dispuestos a disfrutar y a descargar adrenalina. Jujuju... que diver... pistolas de aire comprimido, balas de pintura, cantidad de campo para hacer el bestia... promete. El sitio en el que estuvimos es este: http://galeon.hispavista.com/paintballmadrid/. Estuvimos cerca de cuatro horas y aun tengo agujetas. Qué paliza, pero qué divertido. Aun tengo los morados de las balas. Luego unas cervezas frías en el pueblo mientras comentábamos la encarnizada batalla (pero encarnizada de verdad) hasta que se nos pone a llover y levantamos el campamento. Cándido me invita a quedarme a dormir en su casa, idea muy atractiva. Llegamos. Ducha (dios... una bañera, se me saltan las lágrimas: esto sí es una baño), cenita ligera (muy agradable) y a la cama después de fumarnos algo que tenía este por ahí ;) Caigo en la más absoluta inconsciencia a los quince segundos de acostarme.

Domingo: Despierto totalmente renovado y con ganas de hacer cosas. Tenemos cumpleaños en la piscina de Acacias y la cosa promete estar bien. Me asomo a la ventana y veo que el cielo está cubierto de nubes y no tiene aspecto de mejorar. Encima hace frío. Pero al mal tiempo buena cara. Saco a este de la cama, desayunamos y salimos para Madrid. Llegamos a casa de este chaval (la del viernes) y nos los encontramos jugando al Matrix en la Play. No pasa mucho tiempo hasta que estamos todos viciados, fumando en la pipa de agua, bebiendo cerveza y gritando cosas como "Mata a ese desgraciado poli" o "Vuélale las pelotas con el rifle". La verdad es que el juego mola. En esto que nos asomamos cuatro horas después y descubrimos que ha salido el sol. Salimos para la piscina de Acacias (no sabía ni que existía; claro, es lo malo de una ciudad tan grande) armados con la extraña mezcla alcohólica del viernes y con una baraja de cartas. ¿Qué más se puede pedir para pasar una buena tarde? El agua está congelada y pasamos más tiempo fuera que dentro. Yo me dedico a alegrarme la vista (bendita operación de los ojos, es el mejor dinero que he invertido e invertiré) con las señoritas que doran, tuestan, y en algunos casos enrojecen, sus cuerpos al curiosamente mortecino sol de Junio. Hacemos amarracos con los tickets de la piscina (como venga el segurata y nos diga que nos hemos saltado la valla verás que risa) y comenzamos a hacer amistosas rondas de mus. La tarde pasa perezosamente y nosotros, por no llevar la contraria, también, mientras se oyen risas, chapuzones, golpes de balón de playa contra cabezas de veteranas señoras, y la horrible música que sale de los altavoces de la piscina. Se nos acaba la botella del "preparado". Que no cunda el pánico que hay otra; no tarda en caer. Nos cierran esto, de manera que volvemos a casa de estos chavales con la agradable perspectiva de jugar a un juego de Snowboard mientras bebemos y nos machacamos una pizza italiana de las de verdad. Tenemos éxito y hacemos exactamente eso, con el añadido de que hay alitas de pollo y una pipa de agua que alguna buena persona regaló a la pareja. Acompaño a Cándido a Moncloa para que pille el bus, y yo me retiro a casa con la intención de avanzar con El Quijote y luego irme a dormir. Sólo hago lo segundo. Buenas noches.

INVENTARIO

Pues aquí estoy, casi dos meses después. Sigo vivo, que no es poco.
Mamma mía, vaya dos mesecitos que he pasado. Han sucedido tantas y tantas cosas... la gran mayoría malas, por cierto. Pero también ha habido momentos de felicidad como nunca antes había vivido.

En estos dos meses he aprendido a odiar y a amar, a ayudar y a dejar que me ayuden. He redescubierto que mi padre es un tío cojonudo, y que Madrid, como decía Sabina, es una ciudad invivible pero insustituible, pero más de lo segundo que de lo primero. He sido consciente de que puedo hacer hacer mucho daño y mucho bien de una forma totalmente inconsciente, y a librarme de la culpa que genera lo primero y a empezar a premiarme cuando consigo lo segundo.

He aprendido a luchar por lo que es mío, a dejarme llevar por la corriente, a nadar contra ella cuando es necesario, y a saber a diferencia qué gente es la mía de la que no lo es. He descubierto que puedes llegar a querer entrañablemente a una persona después de sólo unos minutos de conversación. He aprendido que lo que hago puede servir para algo bueno, y que mis manos se mueren por acariciar y por hacer cosas bonitas, y que se les dan bien ambas cosas; que los besos sin amor no saben igual que los besos que te da una persona que te ama; que realmente he tenido que hacer algo muy bueno en una vida anterior para poder conocer en esta a esas pocas (muy pocas) personas por las que daría la vida entera.

He aprendido que hacer ejercicio es bueno para la mente y para el cuerpo, que las agujetas se acaban pasando, que aun conservo el corazón y la energía de aquel niño que era el más rápido de la clase y que saltaba más alto que nadie cuando jugaba al baloncesto. Que mis brazos aguantan mi peso en el aire y en el agua y que mi cuerpo se merece que lo cuide un poco. He aprendido que para algunas mujeres el pelo en el pecho resulta sexy. He descubierto que cada vez tengo menos pelo en la cabeza, pero que llevar el pelo largo me gusta.

He aprendido que del amor al odio hay un paso, pero que ese amor que muta tan deprisa tiene más de necesidad que de amor. Que la miel y la hiel se diferencia en sólo una letra, y a veces aun menos. Gracias Sofía, por darme tu amor y tu odio, tan puros ambos. Te deseo lo mejor de todo corazón.

Por último he aprendido que tenía miedo de enamorarme y miedo de que alguien se enamorase de mí. Intenté solucionarlo directamente dejando de besar y de acariciar (durante cerca de tres meses)... pero estaba equivocado. Qué dulce resulta vencer la tentación sucumbiendo de lleno en sus brazos, qué feliz me siento ahora que sé que puedo amar. Gracias Irene... mil veces gracias. Te amo.

miércoles, abril 09, 2003

Pues parece que sí que funcina.
Acabo de terminar de hablar con una amiga de Pamplona. Je... qué cosas, en Pamplona solamente tengo amigas, no tengo ningún anigo digno de tal nombre. No alcanzo a adivinar la razón, pero tampoco me importa. Son chicas especiales. Esta última también. A pesar de que solamente tiene 17 añitos no deja nunca de sorprenderme la madurez intelectual que tiene. Solemos tener conversaciones muy largas vía MSN, sobre cualquier tema. Cuando tenga 20 o 21 esa chica va a ser destroyer. Solamente espero que la vida le reserve los palos gordos para cuando sea un poco más mayor, o de lo contrario, con su inteligencia, se convertirá probablemente es una chica amargada de la vida. Esperemos que no.

Ahora mismo estoy con la saga de Caballo de Troya, concretamente con el libro 3 del misterioso diario del mayor norteamericano conocido por Jasón. Es tan interesante leer una visión distinta de la persona de Jesús de Nazaret... me están encantando los libros, sobretodo el primero, que es uno de los mejores que he leido. Desde aquí lo recomiendo... siempre y cuando no se sea cristiano cerrado a nuevas ideas (aunque las ideas de Caballo de Troya no tienen nada de nuevo, pero en fin, todo sea por ser políticamente correctos con la "religión").

Hoy otra chica de Pamplona (aunque ésta está viviendo en Madrid) me ha invitado a comer mañana en su casa. Yo al principio acepté, pero luego me enteré de que iba a ser una reunión multitudinaria, y al final he pasado de ir. Aunque el programa de festejos (consistente en ver videos de Les Luthiers, Los Caballeros de la Mesa Cuadrada, etc, videos, que por cierto, tengo que proveer yo) me agrada, de ahora en adelante los compañeros de la Sociedad Tolkien Española me van a ver poco en situaciones donde seamos más de cuatro o cinco. La voz de la experiencia me dice que no estaría de más que dejase de hacer cosas que me hunden y en vez de eso me anima a hacer cosas que me gusten.

Y no es que la gente de la STE sea mala. No... lo que ocurre es que me he dado cuenta de que es gente "normal", es decir, "gente". Y también que tengo pocas cosas en común con ella en el sentido de "gente", de grupo. He conocido a personas tremendamente especiales dentro de la STE y la verdad es que como más cómodo me siento es cuando no salgo del ámbito personal de un tete a tete, o de una cena de unos pocos amigos. Las macroreuniones no me gustan. Eso dejando aparte el hecho de que suelen ir acompañadas de malos (o buenos) rollos, que luego son comentados por la gente de la sociedad.

Je... esa es otra ¿A que es curioso que en una sociedad literaria (esto de "literaria" es teoría) se preste más atención a quien se ha liado con quien (el porcentaje de damas y caballeros de la STE permite que haya numerosos intercambios de esta índole, más que de ninguna otra), o al número de jarras de cerveza que es capaz de ingerir fulanitil el Elfo, o a lo que se desbarró en tal reunión (los niveles de desbarre en la STE alcanzan cotas inconmensurables)?
Pues no, mira, la cosa es que no es curioso. Es más... es algo que puede considerarse normal y corriente, tanto como la gente de la sociedad. Y yo que pensaba que eran especiales... craso error por mi parte el haber dotado a un colectivo tan heterogéneo de la etiqueta "Esta gente es especial", frase que antes solía decir mucho. Craso error por mi parte el haber dejado volar mi imaginación y el haber pensado que realmente había encontrado a mi gente.

Yo no tengo gente, no tengo colectivo. Solamente tengo a algunas personas que como gotas de rocío caen de la hoja de helecho de la "masa" solamente para que yo las vea durante un instante fugaz (No es más lo que estamos en esta vida). Durante ese breve tiempo nos hacemos compañía, soñamos juntos, reimos juntos, lloramos juntos. Y luego simplemente... nada. Pero qué momentos, valen una vida entera. ¿A que sí?

Venimos solos y nos vamos solos. Realmente, todo este estar juntos, toda esta gran reunión, toda esta gran obra de treatro, toda esta gran película, toda esta gran sala de espera de la estación de Atocha que es la vida... es algo efímero, irreal. Estás esperando en la estación, y mientras tanto la gente pelea, discute, se preocupa a tu alrededor. Lo que han olvidado es que pronto o tarde (usualmente más pronto que tarde) vendrá el tren, el que sea y cuando sea, y después... nos habremos ido para siempre.

Este viajero cansado se va a la cama.

PD: Aunque pueda parecerlo, esta no es una entrada fatalista ni nada por el estilo, sino todo lo contrario. A ver si somos capaces de captar el mensaje (sobre todo yo).



martes, abril 08, 2003

Bueno, al final me he decidido a ponerle un artefacto al blog para que me podais dejar comentarios. A ver si funciona.

lunes, abril 07, 2003

Este es el primer blog que escribo desde el curro.
Es lo bueno de ser empleado del estado. De vez en cuando, dada la vertiginosa velocidad a la que se mueve todo aquí, los tiempos muertos en los que no hay nada que hacer son frecuentes. Curiosamente son los que más me agobian. Voy a liarme con el Javascript, a ver si con un poco de suerte aprendo algo.

jueves, abril 03, 2003


Es algo tan amargo cuando un amigo te traiciona... cuando sabes que nada de lo que hagas o digas le hará cambiar de opinión... cuando sabes que esa persona en realidad no es tu amigo, sino un conocido más...

Esta es la peor semana que recuerdo en mucho tiempo. En muchísimo. Me hacen falta mis amigos alrededor. Pero no quiero llamarlos porque no quiero que se coman mierda que a fín de cuentas es solamente mía. Estoy dipuesto a ser egoista, pero hasta cierto punto solamente. Bastantes cosas malas tiene la vida como para encima ser yo un productor de preocupaciones para mi gente. Pero claro, la cosa es que ellos saben que no estoy bien, que estoy triste, que este marinero ahora mismo atraviesa aguas turbulentas. Si supieran...

Hoy le he dado una revista a una compañera de la sociedad Tolkien, por encargo de otro amigo de la misma sociedad. Cuando la ha visto, ella se ha puesto a saltar y a gritar, muy en su línea, de los ilusionada que estaba. Incluso he sido tan tonto de pensar que me iba a dar las gracias por llevársela, a pesar de haberme quedado expresamente para dársela. Pero no... lo único que ha acertado a decir ha sido "Dale las gracias a (nombre) de mi parte". Aunque ha sido algo anecdótico, dado que sé a ciencia cierta que esa compañera no me traga desde hace tiempo.

Estoy pensando... ¿qué pensará la gente al leer estas subjetivas líneas? Porque evidentemente esta compañera, que aquí aparece como aparece, tendría algo que decir al respecto. Pero no voy a preocuparme demasiado por ser objetivo. A fin de cuentas este es mi cuaderno de bitácora, y de nadie más.

Es curioso... nunca creí que llegaría a aprender, pero este fin de semana pasado he aprendido a odiar con toda mi alma, a despreciar con todo mi corazón. Qué cosas... qué cosas... es una sensación nueva notar que el odio corre por tus venas, que te nutre de energía, que eres capaz de hacer cosas que nunca te habías planteado, cuando el odio se ha convertido en El Señor. Je, ahora comprendo perfectamente a Darth Vader, comprendo lo facil que es conseguir que el odio pase a ser el centro de tu existencia, lo cómodo y lo corto que es ese camino para conseguir tus abjetivos. Creo que me hace falta una buena catarsis... una catarsis de verdad, como pisarle la cara a cierta persona que tengo en mente ahora mismo. Oh si... cómo me gustaría. A lo mejor llamo a esa persona y lo hago. Total, tanta negatividad hay en el mundo que seguramente un poquito más no se note.
Solamente pensando en la cara de sorpresa que pondría, en la expresión de sus ojos, en golpearle como a un saco, en sacudirle hasta cansarme... es que noto cómo hasta la depresión y la tristeza desaparecen y me siento vivo otra vez. Curioso curioso... comprendo ahora muchas cosas.


sábado, marzo 29, 2003

Algunas veces recuerdo aquellas cenas hobbit que organizábamos en mi casa hace un par de años.

Para aquellos que no sepan qué es una cena hobbit... claro, a lo mejor entre mis (espero que no demasiado) sufridos lectores hay algunos que no saben ni siquiera lo que es un hobbit. Es un ser, muy parecido a nosotros excepto por algunos detalles. El primero y más relevante, es que nos dan mil vueltas en lo que a sentido común y sencillez se refiere. El segundo es que miden entre tres y cuatro pies (90 y 120 cm.). El tercero es que siempre van descalzos, pues tienen en las plantas de los pies duras como el cuero, y en el empeine les crece un espeso cabello rizado que les protege contra el frío. Es posible que la profesión de zapatero sea la menos ejercida por los hobbits, amén de la de político, que solamente hay dos. El primero es el alcalade, cuya única y exclusiva función es la de presidir los baquetes que se organizan en Cavada Grande en las fiestas. El segundo es el Tháin, cabeza visible de la gran familia de los Tuk del Alforzaburgo, de los Grandes Smials, y cargo nominal donde los haya, porque consiste en tomar el mando en las batallas en las que participan los Hobbits, evento que tiene lugar una vez cada mil quinientos años más o menos.

Bueno, pues otro detalle que caracteriza a esta notable raza es el de que rinden culto a su estómago más que ninguna otra. Sus banquetes (elemento esencial de cualquier fiesta hobbit) no tienen parangón, y consumen las más deliciosas viandas siempre que tienen ocasión para ello. Esto ocurre con frecuencia, dado que siempre están buscando excusas para hacer una fiesta. Los cumpleaños en La Comarca (así se llama la tierra donde viven los Hobbits) suelen celebrarse por todo lo alto, y son frecuentes. Una vez incluso celebraron un banquete porque ese día no era el cumpleaños de nadie.

Bueno, pues de vez en cuando se organizaban cenas hobbit en mi casa. Todos traían algo de comer y/o beber, nos poníamos en círculo y al lío. Solía ser copiosa y prolongada. después se cantaban canciones (para desesperación de mis vecinos) y se contaban cuentos a altas horas de la noche, cuando ya estábamos hartos de comer y de beber. La primera cena hobbit que organizamos fue especial. Es una de las noches que guardo en mi corazón, una noche que habría dado lo que fuese porque no hubiese terminado nunca.

viernes, marzo 28, 2003

Acabo de decidir que esta noche voy colocarme. Ya estoy harto. Estoy demandando alcohol desde hace días, y mañana no hay nada que hacer. Mañana no existe.

Antes me he fumado una pipa de agua que me ha sentado bien. Voy a desempolvar la botella de Chivas Regal, y que salga el sol por Antequera. Ya que me emborracho, por lo menos voy a hacerlo con un buen whisky. Así al menos disfrutaré de la borrachera y mis problemas saldrán de juerga y por un rato me dejarán en paz.

Me encanta el Whisky. Nunca bebo solo. Creo que hay cosas (el whisky solo es una de ellas), que merece la pena hacerlas en compañía, compartirlas; cosas especiales. Pero esta noche es diferente. Me lo debo. Voy a olvidarme un rato del mundo.


Bueno, la verdad es que estoy bastante hasta los cojones. Quién lo iba a decir, esta mañana me había levantado animado.

Este domingo hay una mereth que hacen “conjuntamente” el smial de Númenor y el smial de Hammo. Pero creo que no iré. Ultimamente estoy perdiendo el gusto por las reuniones multitudinarias.

Siento unas ganas terribles de llorar. ¿Qué ha pasado con aquella ilusión que sentía antes cuando participaba en una actividad de la STE? ¿Dónde se ha ido?

Alguien la ha destruido. Pero quién, no puedo decirlo, aunque no creo que se deba a una sola persona, ni a unas pocas. No... creo que como de costumbre la culpa es sólo mía.

Claro, es lo que tiene el camino de la consciencia. En última instancia uno es responsable de su propia vida, de su propia existencia. La culpa que puedan tener el resto de gente es nuestra vida es efímera, todo depende de cómo nos tomamos las cosas. El hecho de ser humanos es lo que hace un poco difícil cumplir esa regla. Si pudiese hacerlo no sería un hombre, sería un superhombre.

Algunas veces me siento tan solo...

Pero es un tipo de soledad extraño, que no nace de echar de menos a alguien, ni del deseo de tener gente a mi alrededor. No... es algo un poco más complicado, o vete a saber, tal vez más sencillo: me siento como si estuviera suspendido en el aire, mientras a mi alrededor ocurren cosas, como en una obra de teatro, cosas en las que no tengo ni voz ni voto.

Ninguna de mis acciones modifica el mundo, ninguna cosa que haga cambiará la obra de teatro. Y no veo salida alguna.

Shelob hoy ha mandado un mensaje... no, ha mandado un par, a la lista de Hammo. Me ha hecho ilusión leerla de nuevo en la lista. Es una luchadora, y pocas cosas me hacen tan feliz como verla ilusionada y con ganas de meterse de nuevo en la grieta del Monte del Destino que es esta vida.

No tengo nada para comer en la despensa, y en mi cartera hay cerca de un euro. Con un poco de suerte me alcanzará para una bolsa de patatas, pero ya puedo aprovecharla bien, porque no voy a poder comer nada más el resto del fin de semana.

Odio esta situación. Odio al puto banco de los cojones. Odio, odio, odio...

Claro, si nos ponemos “conscientemente” a analizar la situación, en cualquier libro de la mal llamada “nueva era” aparecerá la explicación: “Si odias, es porque te odias a ti mismo”. Es posible que tenga razón. Pero como he dicho arriba soy humano. Y este último año me ha hecho mucho más humano, me ha bajado de las nubes.

Claro que no me gusta demasiado lo que hay en la tierra, o por lo menos lo que conozco. Tal vez sea por eso que escogí un personaje que está permanentemente navegando por el cielo... un personaje que huyó del mundo y de los problemas, para transmitir un mensaje, en una misión que nadie había podido llevar a cabo antes... Eärendil, el más afamado marinero de todos los cantos antiguos.

Eärendil debía de ser un tío muy sencillo, a pesar de su estirpe, y valiente. Es probable que se encontrase con las cosas en vez de ir él a buscarlas; se le debía de dar mejor reaccionar que improvisar. Debía de llevar una espada y una cota de malla y se debía de considerar un Caballero, a pesar de no tener nunca oportunidad de demostrarlo en batalla. Debía de ser alguien hermoso. Debía de ser alguien intensamente vivo, pero no demasiado apegado a la tierra. Es decir, el perfil típico de un marinero enamorado del mar.

Es bastante probable que Elwing le pusiera los cuernos de vez en cuando, en sus largas ausencias a lo largo y ancho de los mares de Arda. Pero él cuando estaba con su esposa debía de hacer lo indecible para que ella se sintiese feliz, para que esos momentos vividos a su lado valiesen una vida entera. Lo consiguió.

Debía de ser un soñador, alguien que podía pasar horas y horas observando las estrellas, y dejando que su mente flotase dulcemente en suspenso. No debía de ser consciente de lo que aconteció después de que Vingilot apareciera en el cielo, de las esperanzas que encendió en los corazones de los Hombres y de los Elfos, de que su nombre aparece en canciones tan largas como hermosas.

Bueno, no me considero bello, pero aparte de este apunte, este pequeño esbozo de Eärendil se corresponde a mi persona.

Esto de escribir incoherencias no está nada mal. Es otra de las cosas que tengo que agradecerle a Shelob: que me revelase la existencia de esta página donde poder colgar mis pensamientos codificados en html.

martes, marzo 11, 2003

Cuaderno de bitácora, fecha estelar 4722.3

Lo siento, no puedo evitarlo: una de las cosas que más recuerdo de cuando era pequeño es la voz del capitán Kirk "anotando" (sería más bien grabando) en el cuaderno de bitácora del NCC-1701 USS Enterprise mientras esa preciosa nave pasaba lentamente frente a la cámara olvidándose de que en el espacio exterior no se oyen ruidos. Pero creo que nadie le explicó a Kirk qué es un cuaderno de bitácora (el nombre viene porque era y es precisamente un cuadernillo forrado ubicado en la bitácora del barco en cuestión (para los que no lo sepan, la bitácora era un mueble, usualmente un armarito, fijo a la cubierta del alcázar de un navío o en la popa cerca del timón en caso de que el barco no disponga de alcázar, y que suele estar equipado con una pequeña luz, una brújula o aguja de giro y útiles para escribir)). Y es que un cuaderno de bitácora no es un diario personal, muy a pesar de los trekkies incondicionales de Kirk que lean esto. Queda muy bonito decir "Nunca me he fiado de los Klingon y nunca lo haré. Jamás les perdonaré la muerte de mi hijo", o "Ellos continuarán los viajes que nosotros comenzamos y explorarán lugares donde ningún hombre, donde nadie, ha llegado antes" mientras se ve la silueta del Enterprise recortada en ese mar estelar.

No. Un cuaderno de bitácora era (y es) un diario, pero un diario del barco. En él se apuntan con un lenguaje técnico y desapasionado cosas como por ejemplo la singladura (distancia recorrida por el barco), la dirección y la fuerza del viento y sus variaciones, el estado de la mar, el parte de enfermería, el número de bajas del día, las cantidades de aprovisionamiento y las raciones, si se ha avistado o no otra embarcación... es decir, todos los pormenores y pormayores de lo que acaece a bordo de la embarcación. De hecho el número de datos del cuaderno es tal que ahora mismo el 90% de lo que se conoce del gobierno de navíos y de la vida a bordo procede de los cuadernos guardados en los almirantazgos y en los museos. Pero por desgracia ya no se navega como entonces. Aquello sí era navegar, con una fragata, un bergantín, o incluso un navío de línea que fuese marinero, un 74 cañones capaz de rendir él solo ciudades enteras con sus piezas de 24 y 32 libras, y cuyos altos mástiles se llenaban de velas blancas como nubes cuando el viento se entablaba por la aleta del barco. Un fragmento de poesía, que seguro que conocéis:

Que es mi barco mi tesoro.
Que es mi dios la liberta.
Mi ley la fuerza del viento.
Mi única patria la mar.


Y hecha esta extensa aclaración (las mías siempre son extensas, pero qué demonios, se tiene que notar en algún momento que soy marinero), paso a decir que he conseguido publicar esto con éxito. Ahora voy a meterme con el template, que este que tengo es un poco hortera. Hasta más ver.

lunes, marzo 10, 2003

Cuaderno de Bitácora, fecha estelar novent... no, esto no va aquí.

Bueno, pues yo también me he animado a hacerme un blog de notas de estos. Qué cosas, el imperio del formato digital campa por sus respetos. Y lo que queda por venir.
Resulta curioso un hecho del que me acabo de dar cuenta: he intentado empezar un diario personal no menos de una docena de veces a lo largo de estos 23 años de existencia. Pues bien, todas estas veces he tenido éxito, pero no he conseguido continuarlo más allá de tres o cuatro entradas como muchísimo. Y se me ocurre que la plataforma digital, destinada entre otras cosas a proveer servicios con menos gasto de tiempo para el beneficiario, puede ser una buena solución para este marinero y para esa desordenada cubierta del barco de mi mente. No me preguntéis por lo que hay debajo de ella, porque me temo que no lo sé, pero es bastante probable que ese mismo desorden de la cubierta alcance límites multidimensionales.

Ah... claro, se me olvidaba. Me estoy dando cuenta de que no estoy escribiendo como lo haría cualquier persona normal en su diario, descuidando el tema de la ortografía y de la composición. Es posoble que la explicación venga del hecho de que aspiro a volver a leer dentro de unos meses lo que haya escrito, y que cuando llegue ese momento quiero poder entender algo de lo que haya aquí puesto. Pero ya veremos cómo evoluciona esto.

Bueno, vamos a ver si esto funcina correctamente. Nos vemos.